La Visa E-2 es una opción migratoria estratégica orientada a emprendedores e inversionistas de países que mantienen un tratado de comercio y navegación vigente con los Estados Unidos (como México, Colombia, Argentina, España, entre otros). A diferencia de la costosa Visa EB-5, la E-2 es una visa de no inmigrante (temporal) que permite a un ciudadano extranjero ingresar y trabajar en territorio estadounidense fundamentado en una inversión financiera que él mismo ha realizado, o está en el proceso activo de realizar, en una empresa comercial operando en el país. El objetivo principal de esta visa es fomentar la inversión de capital internacional y estimular la actividad comercial local.
Uno de los aspectos más atractivos y singulares de la Visa E-2 es que la ley no establece un monto mínimo fijo en dólares para calificar. En su lugar, las regulaciones exigen que la inversión sea «sustancial». La sustancialidad se mide en proporción al costo total de comprar una empresa existente o crear una nueva desde cero; por lo tanto, una empresa de consultoría requerirá una inversión significativamente menor que una planta de manufactura. Además, la inversión debe estar «en riesgo» de pérdida comercial (no puede ser solo dinero guardado en una cuenta bancaria), y el inversionista debe demostrar que viene a los Estados Unidos con la intención de «desarrollar y dirigir» la empresa, lo que generalmente se comprueba al poseer al menos el 50% de la propiedad o el control gerencial operativo.
Otro requisito determinante es que la empresa E-2 no puede ser «marginal». Esto significa que el negocio debe tener la capacidad presente o futura de generar ingresos que superen significativamente lo necesario para mantener al inversionista y a su familia, o debe tener un impacto económico positivo y demostrable en la comunidad local (típicamente mediante la contratación de empleados estadounidenses). Si el caso es aprobado, la visa suele emitirse por hasta cinco años y puede renovarse de forma indefinida mientras el negocio siga operando y cumpliendo con los requisitos. Adicionalmente, el cónyuge del inversionista puede solicitar un permiso de trabajo libre (open market), permitiéndole laborar en cualquier empresa en EE. UU.
Preparar un paquete consular para esta categoría requiere una intersección perfecta entre el derecho corporativo y el derecho migratorio, haciendo que la contratación de un abogado de inmigración sea una necesidad absoluta. Los oficiales consulares revisan con lupa el plan de negocios a cinco años y el origen lícito de los fondos invertidos. El abogado se encarga de estructurar legalmente la corporación, guiar al cliente en el movimiento de los fondos hacia las cuentas comerciales en EE. UU., colaborar con redactores de planes de negocios profesionales y preparar al inversionista para la rigurosa entrevista en la embajada, asegurando que el proyecto se presente como una inversión sólida y beneficiosa para la economía estadounidense.
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