La Visa TN es una categoría de visa de no inmigrante exclusiva, creada originalmente bajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA) y mantenida bajo el actual Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC o USMCA). Esta visa permite a ciudadanos calificados de México y Canadá ingresar temporalmente a los Estados Unidos para trabajar en actividades empresariales o profesionales a nivel profesional. A diferencia de otras visas de trabajo que están abiertas a ciudadanos de cualquier parte del mundo, la Visa TN es un beneficio directo de los acuerdos comerciales norteamericanos.
Para ser elegible, el solicitante no solo debe ser ciudadano mexicano o canadiense (los residentes permanentes de estos países no califican), sino que su profesión debe estar explícitamente enumerada en la lista oficial del tratado. Esta lista incluye decenas de ocupaciones especializadas, tales como ingenieros, contadores, arquitectos, científicos, profesores universitarios y diseñadores gráficos, entre otros. Además, el profesional debe tener una oferta de trabajo preestablecida a tiempo completo o parcial con un empleador estadounidense, y el puesto ofrecido debe requerir, por su naturaleza, a un profesional con ese nivel de educación específica.
El proceso de solicitud varía significativamente dependiendo de la nacionalidad del solicitante. Los ciudadanos canadienses disfrutan del privilegio de poder solicitar el estatus TN directamente en un puerto de entrada de EE. UU. (como la frontera terrestre o un aeropuerto con preinspección), presentando la documentación de la empresa y sus credenciales académicas al oficial de aduanas. Por el contrario, los ciudadanos mexicanos deben solicitar primero una visa TN en una embajada o consulado de los Estados Unidos en México, pasar por una entrevista formal y, una vez aprobada la visa en su pasaporte, viajar a la frontera estadounidense para solicitar su admisión.
Aunque la lista de profesiones parece clara, los oficiales de aduanas y consulares son extremadamente estrictos al evaluar si las tareas del puesto coinciden exactamente con la profesión del tratado. Aquí es donde la labor de un abogado de inmigración es indispensable. Un título universitario con un nombre ligeramente distinto al de la lista, o una carta del empleador redactada con términos genéricos, resulta casi siempre en la denegación de la entrada. El abogado redacta una carta de soporte legalmente impecable, vinculando los estudios del candidato con las exigencias del puesto, y prepara al profesional para responder correctamente las preguntas de los oficiales fronterizos, evitando malos entendidos costosos.
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