La Visa T es un estatus legal humanitario de vital importancia creado para ofrecer refugio y protección a las víctimas de formas severas de trata de personas. La ley estadounidense define la trata de personas de manera amplia, abarcando tanto el tráfico sexual (donde se induce a un acto sexual comercial mediante fuerza, fraude o coacción) como el tráfico laboral (el reclutamiento o retención de una persona para servidumbre involuntaria, peonaje, deuda o esclavitud). Este beneficio migratorio permite a las víctimas permanecer legalmente en los EE. UU. por un período inicial de hasta cuatro años.
El gobierno establece cuatro requisitos fundamentales para aprobar una Visa T. Primero, la persona debe ser víctima de una forma severa de trata. Segundo, debe encontrarse físicamente en los Estados Unidos, sus territorios o en un puerto de entrada a causa de la trata (es decir, no habrían estado allí si no hubieran sido traficados). Tercero, la víctima debe cumplir con cualquier solicitud razonable de asistencia por parte de las fuerzas del orden federales o locales en la investigación o enjuiciamiento de los traficantes (existen excepciones para menores de 18 años o personas con trauma extremo). Cuarto, la víctima debe demostrar que sufriría dificultades extremas que implican un daño inusual y severo si fuera expulsada del país.
Los beneficios de obtener la aprobación de esta visa cambian la vida de los sobrevivientes. Además de detener cualquier proceso de deportación, la Visa T otorga un Documento de Autorización de Empleo (EAD), permitiendo a la víctima integrarse formalmente a la economía y escapar del control de sus captores. Asimismo, los beneficiarios pueden incluir en su solicitud a ciertos familiares inmediatos que estén en peligro o que también necesiten protección. Finalmente, después de tres años de presencia física continua, o una vez que se declare completada la investigación criminal, el titular de la Visa T puede solicitar el Ajuste de Estatus para obtener su Residencia Permanente (Green Card).
Identificar la trata de personas es sumamente complejo, ya que muchas víctimas creen erróneamente que solo fueron víctimas de «contrabando» o tráfico de migrantes (smuggling) porque inicialmente accedieron a cruzar la frontera. La sensibilidad y experiencia de un abogado de inmigración es crucial para identificar los elementos de coerción y fraude que transforman un caso de contrabando en uno de trata laboral o sexual. El profesional legal actúa como intermediario seguro con la policía o el FBI, recopilando evidencias sin revictimizar al cliente, y elaborando los perdones legales necesarios para eximir a la víctima de faltas migratorias previas que fueron causadas directamente por su situación de trata.
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