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El asilo es una protección legal fundamental que el gobierno de los Estados Unidos ofrece a personas extranjeras que ya se encuentran en el país o que están llegando a la frontera, y que no pueden regresar a su país de origen. Esta incapacidad de retorno debe basarse en un temor fundado de sufrir persecución en su lugar de procedencia. Las leyes migratorias establecen que dicha persecución debe estar motivada estrictamente por una de cinco razones protegidas: la raza de la persona, su religión, su nacionalidad, su pertenencia a un grupo social en particular o su opinión política. No califica como asilo la búsqueda de mejores oportunidades económicas o escapar de la delincuencia común, lo que hace que la correcta argumentación del caso sea vital.

Existen principalmente dos vías legales para solicitar este beneficio migratorio: el asilo afirmativo y el asilo defensivo. El proceso afirmativo se da cuando una persona que no está en proceso de deportación presenta su solicitud proactivamente ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS). Por otro lado, el asilo defensivo ocurre cuando el individuo ya se encuentra bajo un proceso de remoción (deportación) ante la Oficina Ejecutiva para la Revisión de Casos de Inmigración (EOIR) y solicita el asilo como una defensa legal para evitar ser expulsado del país por un juez de inmigración.

Un aspecto crucial en cualquier solicitud de asilo es la regla del año. Las leyes estadounidenses requieren que los solicitantes presenten su formulario de asilo dentro del primer año a partir de la fecha de su última llegada a los Estados Unidos. Aunque existen excepciones muy específicas a esta regla (como cambios drásticos en las circunstancias del país de origen o circunstancias extraordinarias que impidieron presentar la solicitud a tiempo), el incumplimiento de este plazo es una de las razones más comunes de denegación. Además, solicitar asilo permite a la persona pedir un Documento de Autorización de Empleo (permiso de trabajo) mientras su caso está pendiente, siempre y cuando haya transcurrido el tiempo de espera reglamentario sin causar demoras en su propio proceso.

Contar con la representación de un abogado de inmigración es determinante en estos casos, ya que el asilo es uno de los trámites más complejos y estrictos del sistema migratorio. Un profesional legal se encarga de recopilar la evidencia necesaria, como reportes policiales, declaraciones juradas, informes de derechos humanos y evaluaciones médicas o psicológicas que respalden el temor del solicitante. Además, la preparación experta para la entrevista de asilo o la audiencia ante el juez aumenta significativamente las probabilidades de éxito, asegurando que la historia se presente de manera coherente, persuasiva y alineada con los precedentes legales vigentes.

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