La Entrevista de Miedo Creíble es el primer y más determinante obstáculo legal que enfrentan miles de solicitantes de asilo que llegan a los puertos de entrada o que son detenidos cruzando la frontera de los Estados Unidos sin la documentación adecuada. Cuando un extranjero es sujeto a «remoción acelerada» (deportación rápida) por parte de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), pero expresa temor de regresar a su país de origen, la ley exige que su deportación se pause. El individuo es entonces referido a un oficial de asilo especializado del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) para llevar a cabo esta entrevista fundamental.
El propósito de esta entrevista no es decidir si la persona obtiene el asilo definitivo, sino evaluar si existe una «posibilidad significativa» de que el individuo pueda establecer su elegibilidad para el asilo, la retención de remoción o la protección bajo la Convención Contra la Tortura frente a un juez. Para superar este filtro, el solicitante debe articular de manera clara y creíble que ha sufrido persecución pasada o que tiene un temor bien fundado de persecución futura. Además, debe establecer que dicho daño está motivado por al menos uno de los cinco factores protegidos por la ley: raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social en particular.
Las consecuencias de la determinación del oficial de asilo son inmediatas y drásticas. Si el oficial concluye que el solicitante sí tiene un miedo creíble, la persona sale del proceso de remoción acelerada y su caso es transferido a una corte de inmigración regular, donde podrá pelear su caso de asilo defensivo frente a un juez (a menudo con la posibilidad de solicitar salir en libertad bajo fianza o parole). Por el contrario, si el oficial determina que el miedo no es creíble, el extranjero enfrenta una orden de deportación inminente, aunque tiene el derecho de solicitar que un juez de inmigración revise apresuradamente la decisión negativa del oficial.
Afrontar un interrogatorio de esta magnitud, frecuentemente tras un viaje traumático, en un centro de detención y sin conocer la intrincada ley estadounidense, es abrumador para cualquier persona. Es por ello que la intervención temprana de un abogado de inmigración puede cambiar el curso de una vida. Un abogado puede preparar al solicitante antes de la entrevista para asegurar que enfoque su testimonio en los elementos legales correctos (evitando narrativas irrelevantes que los oficiales suelen rechazar, como la violencia generalizada o la pobreza), y puede representar al individuo frente al juez de inmigración si se requiere apelar una determinación inicial negativa.
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